Después de darle una bofetada a Eric, sentí una satisfacción indescriptible.
Raúl puede preocuparse por él, pero yo no voy a hacer lo mismo. Mejor que no se ponga a hacer el ridículo delante de mí.
¡Vaya! ¡Guacale!
Luna no mostraba ni el más mínimo indicio de piedad hacia ese hombre. Con el rostro serio, le dijo: —Eric, no sé cuál es tu objetivo al regresar, pero te advierto, si no me das lo que quiero, el divorcio no va a ser tan fácil de conseguir.
Mientras hablaba, Luna sacó su celular l y le