—Si insistes en ser tan necio, entonces ya no negociemos más, pasemos directo a la demanda de divorcio.
—Y entonces veremos quién sale perdiendo, tú o yo.
Eric se mantenía imperturbable.
Sabía perfectamente que los bienes de Eric no se limitaban a lo que estaba mostrando.
Lo que pasaba es que no quería dar más de lo que ya había ofrecido, no quería regalarle nada a Luna tan fácilmente.
De repente le dije a Luna: —Luna, mejor olvídalo. Me parece que él no tiene ninguna intención de ceder, lo mejo