Sin saber por qué, Raúl no podía dejar de sentir que el propósito de Eric no era realmente tan simple.
Parecía como si en realidad no quisiera que Raúl tocara a su esposa, lo que le dejaba una sensación incómoda en el pecho.
Sin embargo, para proteger su empresa y asegurarse de que pudiera continuar su colaboración con Eric, Raúl, aunque lleno de dudas, no se atrevió a decir nada al respecto.
Sonrió como siempre y respondió: —Está bien, ya entendí lo que me dices. En un rato le hablaré a m