POV. Amelia
Travis conducía con una familiaridad silenciosa, el coche deslizándose por las calles sin sobresaltos. Desde el ataque, Adrian había insistido en que no saliera sola, y Travis, uno de sus choferes más antiguos y discretos, se había convertido en mi sombra.
Al principio me sentía como una prisionera, pero con el tiempo, su presencia tranquila y casi invisible empezó a convertirse en un consuelo, un recordatorio constante de la preocupación de Adrian por mi seguridad.
Aún no habían e