POV. Amelia
El tiempo se volvió irreconocible, una pesadilla hecha de luces intermitentes y voces que llegaban distorsionadas, como si provinieran de otro mundo. La sirena se oía cada vez más cerca, un lamento agudo que atravesaba el rugido de la tormenta y se mezclaba con el zumbido ensordecedor en mis oídos. Cada segundo era una eternidad; cada latido, un recordatorio cruel de que la vida de Adrian se me escapaba entre las manos.
Mis dedos estaban entumecidos, rígidos por la presión constante