POV. Amelia
Llegar a casa no me dio el alivio que esperaba.
Reduje la velocidad al doblar en la calle principal y ahí estaban. Dos camionetas negras, varios hombres y mujeres con cámaras colgadas al cuello, micrófonos en mano, apostados como si llevaran horas esperando.
Reporteros.
Mi estómago se cerró de inmediato.
Detuve el auto frente al portón y apoyé la frente contra el volante. El frío del cuero me ayudó a anclarme por un segundo mientras cerraba los ojos y soltaba el aire despacio, inte