POV. Amelia
Me quedé mirándolo, paralizada, como si el tiempo hubiera decidido detenerse solo para nosotros. Mis manos temblaban ligeramente, un temblor sutil, casi imperceptible, pero suficiente para que sintiera cada fibra de mi cuerpo vibrar con una mezcla confusa de miedo y excitación, de ansiedad y anticipación. Un calor profundo, difícil de definir, me recorrió el pecho, subiendo por mi cuello, haciendo que cada latido se sintiera demasiado fuerte, demasiado presente. Era algo que jamás,