POV. Adrian
Tomé su mano. Era frágil, la piel delgada y apergaminada sobre huesos prominentes, pero su apretón fue sorprendentemente fuerte. Era el agarre de un hombre que se aferraba a la vida con una ferocidad que los años de cautiverio no habían logrado extinguir. Sentí el temblor en sus dedos, no solo de debilidad, sino de una emoción contenida durante demasiado tiempo, una mezcla de terror y euforia que vibraba entre nosotros como un arco eléctrico. Era mi padre. No un fantasma de mis recu