POV. Adrian
El estruendo de los aplausos resonó en mis oídos como una música de victoria, pero era una victoria prestada, una fachada brillante que ocultaba la verdad. Cada vez que alguien se acercaba para darme la enhorabuena, cada palmada en la espalda, cada sonrisa aduladora, sentía el peso del libro que, en ese preciso momento, Dominic estaba sacando de la fortaleza de Arthur. La sonrisa en mi rostro era mi armadura, y cada palabra que decía era una bala en la guerra silenciosa que estábamo