POV. Adrian
Las palabras de Dominic resonaron en el aire nocturno, y por un momento, el mundo entero pareció contener la respiración. La euforia que había sentido minutos antes, la victoria de haber robado el libro bajo la nariz de Arthur, se evaporó, reemplazada por una urgencia fría y afilada como un trozo de hielo. Ya no se trataba de juegos, de códigos y de fiestas. Se trataba de un lugar. Un lugar real. Y mi padre estaba allí.
Revelación tras revelación, el golpe llegó con la fuerza de una