POV. Amelia
La gala llegaba a su fin. El murmullo constante de la multitud se había ido disipando poco a poco, sustituido por despedidas elegantes, risas apagadas y el tintineo distante de llaves al chocar contra bolsos y bolsillos. El resplandor dorado de los candelabros seguía iluminando el salón, pero ahora parecía más tenue, como si incluso el edificio estuviera cansado después de tantas horas de espectáculo y formalidad.
Adrian mantenía mi mano entrelazada con la suya. Su pulgar trazaba le