Massimo esperó hasta que la prensa ya no estuviera rondando el corporativo para regresar a la villa, no quería exponerse a que pasaramos otro mal momento, suficiente habíamos tenido por ese día.
Decidió llevarme a su oficina, en la habitación al fondo podría descansar, mientras los reporteros se marchaban, Massimo continuó trabajando, al entrar pude observar varias carpetas acumuladas sobre su escritorio.
Antes de entrar en la oficina, al salir del elevador, sentí que las miradas curiosas de