Por la mañana, Massimo se salió de la villa para ir a la oficina, desde la terraza de mi habitación me despedí de él levente alzando mi mano, él hizo un gesto en un claro intento de sonreir.
Cuando estaba por subir a su auto, fue abordado por Jane, que se había escondido entre los autos que ahí estaban, sabía que tenía que acercarse de esa manera, o la echarían fuera, al verla, Massimo puso cara de fastidio.
—¡No puedo creer lo qué estás haciendo! —exclamó Jane indignada —¿Cómo puedes tener a