PUNTO DE VISTA DE BELÉN
La mano de Rafael temblaba tanto que el anillo se movía contra mi dedo sin avanzar.
Lo vi suspendido allí, a medio camino entre el compromiso y la huida, y sentí que todo mi mundo se equilibraba en esa fina banda de platino.
Sus ojos estaban desenfocados y salvajes, como si se estuviera ahogando y no encontrara la superficie.
El sudor le perlaba la frente a pesar del aire acondicionado que corría por el lugar.
Detrás de nosotros, empezaron los susurros.
«¿Qué está pasand