PUNTO DE VISTA DE BELÉN
Debería haber sabido que era mejor no visitar a mis padres.
Pero como idiota, pensé que tal vez —solo tal vez— les importaría de verdad cómo estaba. Que me preguntarían si estaba bien después de que mi boda se derrumbara delante de trescientas personas y se convirtiera en una sensación viral.
Estúpido.
Increíblemente estúpido.
Me senté en su salón impecable, el que mi madre redecora cada dos años aunque no lo necesite, y observé a mi padre caminar de un lado a otro sobre