PUNTO DE VISTA DE BELÉN
Me quedé mirando mi reflejo en el espejo de cuerpo entero y no reconocí a la mujer que me devolvía la mirada.
Era hermosa. Perfecta, incluso. El pelo recogido en un elegante moño bajo, con pequeñas horquillas de diamantes que captaban la luz como estrellas. El maquillaje impecable: sutil lo suficiente para parecer natural, dramático lo suficiente para salir bien en fotos. El vestido le quedaba como si lo hubieran pintado sobre su cuerpo, seda marfil y encaje francés que