Punto de vista de Rafael
No dormí.
No pude dormir. Cada vez que cerraba los ojos veía a Teresa en la playa, riendo mientras las olas le salpicaban. A Teresa gritando de pura alegría en la montaña rusa. A Teresa en mis brazos, susurrando mi nombre como una oración.
Me giré por enésima vez, mirando el techo. El mismo techo al que había mirado durante seis años. Construyendo mi imperio, planeando mi venganza, convenciéndome de que había seguido adelante.
Todo mentiras.
El reloj de la mesita marcab