Punto de vista de Teresa
El coche se detuvo en la terminal principal. A través de la ventanilla vi gente llegando y marchándose: viajeros con maletas, familias reuniéndose, conductores con carteles.
Gente normal viviendo vidas normales.
«¡Aquí estamos!». La voz alegre de Belén resonó. «¿Segura de que no podemos llevarte hasta casa? De verdad que no es molestia».
«Segura. Gracias». Ya estaba abriendo la puerta, desesperada por escapar. «Os agradezco el trayecto».
«¡Claro! ¡Encantada de conocerte