Punto de vista de Rafael
Entré en mi plaza reservada a las 7:45 de la mañana, quince minutos antes de lo habitual.
Mis manos aferraban el volante mientras me quedaba allí sentado, mirando la pared de hormigón delante de mí. No había dormido. Otra vez. Tres noches ya de estar despierto, repasando la cara de Teresa cuando descubrió que vivía enfrente de ella. El horror. La traición. Cómo me había mirado como si fuera un monstruo.
Tal vez lo era.
Debería dejarla ir. Debería parar esta locura. Debe