Amanda estaba a punto de volverse loca. ¿Acaso no se daba cuenta de lo provocador que resultaba comportarse así? Sentía cómo la sangre subía a su cabeza sin control, su respiración se aceleraba y las orejas le ardían.
Jorge, con esa intensidad que siempre parecía irradiar, le agarraba la pierna y la acariciaba lentamente. Amanda sentía cómo todo su cuerpo empezaba a aflojarse. Y como el agarre fuerte de su tobillo comenzaba a inquietarla. Inquieta, retiró su pierna apresuradamente.
Jorge levant