En la habitación del hospital Viviana fue estabilizada después de la operación, y cuando el efecto de la anestesia pasó, comenzó a despertar lentamente. Al ver a Lucas junto a su cama, sus ojos se llenaron de lágrimas. Intentó hablar, pero su garganta le dolía demasiado, y no logró emitir ningún sonido.
Con una expresión de pánico, señaló su cuello. ¿Acaso perdería la capacidad de hablar para siempre?
—El doctor dijo que tus cuerdas vocales están bien y no has perdido la capacidad de hablar. En