Viviana no dejaba de enviarle mensajes a Lucas, explicando que había actuado impulsivamente, que no había pensado bien las cosas, y suplicándole que la perdonara. Sin embargo, Lucas no respondió. Aquella noche, que debía ser su noche de bodas, había terminado de la peor manera posible. En lugar de disfrutar juntos, ella estaba sola en el hospital, llorando en silencio. Las lágrimas le llenaban los ojos, pero no podía emitir sonido alguno, ya que su garganta estaba ardiendo de dolor.
Viviana no