—Apuesto a que no quieres tener sexo conmigo. —dijo Jorge, con una voz ronca y entrecortada.
—¿Por qué lo dices?
—Soy un hombre obstinado, sombrío y aterrador. No soy lo que piensas. Imagino que no quieres involucrarte con alguien como yo. Así que, ¿qué hay de malo en mantener la relación tal como está? Nos casamos, pero no he llegado a tocarte realmente. Si algún día decides casarte con otro hombre, te será más fácil enfrentarte a él.
—Jorge, si encuentras a alguien que realmente te guste y que