Llegué a mi casa completamente emocionada, saltando de alegría sobre un solo tacón. Sí que había tenido una suerte increíble esta vez. ¿Quién iba a decir que gracias a mis fondos insuficientes conocería a semejante espécimen de hombre?
«Fondos insuficientes...». Recordar ese maldito detalle hizo que la sonrisa se me borrara por un segundo. Casi se me cae la cara de la vergüenza frente a todos en la tienda.
Cuando abrí la puerta de mi departamento, todo estaba a oscuras. Ladeé la cabeza y encend