53: Algo nefasto.
Pronto, aquel murmullo de las sirvientas se fue alejando por el pasillo hasta que dejó de escucharse por completo. Molesta, Mónica Cervantes entró en su habitación en dónde Eduardo ya se encontraba descansando, al mirarlo sobre la cama, apretó los dientes; su esposo seguía tan lamentable como salieron de Villa Cottage. El jamás iba a olvidarse de Emma Borbón por completo, y tal y como todos había caído rendido a ella desde el instante mismo en que conoció a esa mujer. Su rencor tan solo se iba