165: Maldiciéndola.
Arthur se notaba visiblemente conmocionado por la orden que su alteza real había dado. Emma no aceptaría, eso era obvio, y el tampoco estaba de acuerdo a forzarla a tener un matrimonio con él, sin embargo, poco o nada podía hacerse; la vida de los miembros de la realeza era manejada por la corona, así había sido siempre.
—Una cosa más Duque de Sussex, la reina ha enviado guardaespaldas que estarán custodiando el castillo, espero que por su mente no haya cruzado la idea de dejarla irse, la Baron