137: Verdades incomodas.
Para cuando la noche llego, Emma, Daniel y Dante, habían abordado el avión que los llevaría de regreso a Estados Unidos y a la vida que pausaron repentinamente. Emma no podía dejar de pensar en su madre, en lo que ella quería para su futuro, y en la venganza aun no concretada que contra los Stone tenía preparada. Acariciando los cabellos de su hijo quien miraba aquella película infantil que le habían puesto, el rostro de la pelirroja se endureció un poco. Había un riesgo de que Enzo descubriera