115: Como un golpe.
Aquel día era un tormento, en realidad, todos los días eran un tormento desde que Emma había vuelto a aparecer en su vida. Enzo sabía que el tiempo se le había terminado, y la última advertencia que su padre le dijo, marcaba el inicio de una desesperación sin precedentes que le impedía conciliar el sueño, y lo sumergía en lo profundo de un abismo que parecía no tener fondo.
DESHEREDADO.
Esa palabra no dejaba de darle vuelta en su mente, volviéndolo un poco más loco, y desesperándolo al borde