SOLEDAD:
Caminamos por un largo tramo y al llegar a un inmenso llano tomamos un descanso.
—¿Estás cansada?
Me pregunta y niego tomando asiento en el suelo.
—Estoy acostumbrada a caminar, no te preocupes.
—Muñeca, tu quédate aquí, yo estaré cerca cazando algo para comer.
Dice y por una razón u otra siento que he echado que me han llamado muñeca en el pasado.
—Esta bien, ve con cuidado.
Él deja un beso en mi frente y se marcha de inmediato.
—Muñeca...
Murmuro pensativa y de un