94. Me debes un favor
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—La única solución es una inyección de capital —dijo una mujer con canas en su cabello rubio.
—Así es y yo tengo el mejor candidato —lo dijo muy seria y recta sentada en la silla, como si le perteneciera.
—¿Ahora vas a decirnos que conoces a J. Quincy y que quiere asociarse con nosotros? —Nikolas lanzó una carcajada, sarcástico—. Por favor, ¿esperas que creamos eso?
—Qué bueno que hay algo de inteligencia en ti, primo —replicó Jazmín con una sonrisa maliciosa—. Efectivamente, J. Quincy quier