88. Momentos desesperados
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No dijo nada. Solo las lágrimas comenzaron a caer una a una. Silenciosas. El único sonido era el temblor contenido de sus hombros.
—Me alejé solo un momento… para firmar unos papeles —susurró Elías, apretándola más fuerte contra su pecho—. Si hubiera sabido que él…
—No es nada, doctor Ravencroft —dijo con voz tranquila, aunque su rostro seguía empapado en lágrimas.
"Nadie nunca… se había preocupado por mí de esta manera."
Y con eso, todo lo que Alexandra no había dicho en años comenzó a derr