78. No me malinterpretes
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Jazmín le gustaba atender ella misma a su pequeño príncipe, ahora lavaba unos platos en la cocina mientras Leonardo hacía su tarea en la mesa del comedor, la lengua asomando un poco por la comisura de los labios, concentrado en una operación de matemáticas que ya había borrado tres veces. De pronto, la puerta principal se abrió sin tocar. La voz cantarina y falsa no tardó en escucharse.
—Vaya, vaya… No sabía que tenías un hijo —dijo Stella, caminando con esos tacones ruidosos que parecían an