La noche había caído densamente sobre la ciudad, envolviendo el ático de Isla en sombras que parpadeaban suavemente con las luces de los rascacielos que se alzaban a lo lejos. Dentro, su sala de estar brillaba con un cálido tono dorado, y las elegantes velas proyectaban reflejos danzantes sobre los suelos de mármol pulido. El ambiente era lujoso... pero sofocante. Algo frío flotaba en el aire, algo calculador y hambriento.
Valeria estaba de pie cerca de la puerta del balcón, con los brazos cruz