La discusión tuvo la repentina y desagradable cualidad de las cosas que se han mantenido en secreto demasiado tiempo y luego se rompen de golpe. La voz de Isla era áspera, aguda, acusatoria y triunfal. Leonardo, que hasta ese momento había llevado su pragmatismo como una armadura, sintió el pánico y la codicia de siempre batallar en su interior: rescate o venganza, sangre o negociación. En el centro de todo, Emilia yacía atada a la pared, pálida y frágil, con la respiración entrecortada, cada s