Los tacones de Emilia resonaron con fuerza en el suelo de mármol pulido mientras caminaba por el pasillo hacia el estudio de Mateo. Su corazón se aceleraba, no por el esfuerzo, sino por la inquietud que la corroía. El comportamiento de Valeria en los últimos días no le había sentado bien. Esa mirada fría y calculadora cuando la conoció... las sutiles preguntas inquisitivas, los comentarios maliciosos destinados a inquietarla. Emilia había aprendido a leer bien a la gente, y algo en el encanto d