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Alexandra se quedó con la pequeña Isabella, la temperatura había descendido y su carita se veía mucho más rozagante, dormía plácidamente mientras ella velaba su sueño, se comportaba como una verdadera madre, tan tierna y cariñosa y siempre preocupada por el bienestar de ese pequeño ser que estaba bajo su cuidado.

– Mi pequeña, eres tan frágil, me duele qué hayas tenido que sufrir tanto siendo tan sólo una niña, te prometo qué mientras yo esté aquí, haré todo cuanto esté en mis manos para que vu
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