51. Señora D'Arcy
Madea y Kaien no separaron sus labios durante largos segundos que bien podrían haberse convertido en minutos, de no ser por la falta de aire.
—Creo que te olvidaste de mis condiciones —dijo Medea, agitada—. Tienes mala memoria.
—Muy mala, de hecho —admitió él sin vergüenza—. Dijiste que podía aprovecharme, y créeme, la palabra aprovechado me queda de maravilla.
Medea rió y apartó el rostro de Kaien antes de volver a caer en la tentación. Permanecieron juntos en el jardín por un buen rato, los d