Enzo miraba la mansión de sus padres, la más grande propiedad de los Stone, y el mayor símbolo del poderío que ellos habían alcanzado. Todo aquello algún día le pertenecería, pues una vez comprobado que tenía un hijo varón, su padre no se opondría en hacerlo su heredero. Aun tenia muchas dudas por responder, y hasta que no tuviese aquella prueba de ADN en las manos, no podía cantar victoria.
Adalet, además, parecía odiarlo genuinamente, y quizás, era porque él la había abandonado cuando ella es