La melodía resonaba con delicadeza en el bonito jardín de los Williams, las aves revoloteaban sobre las copas de los árboles que el viento mecía con gentileza aquella mañana, con sus ojos cerrados, Adalet tocaba el violín después de no haberlo hecho por demasiado tiempo, su madre deseaba escuchar aquellas hermosas melodías que su hija había aprendido a tocar en prisión, cuando buscaba un refugio para su sufrimiento.
Adrienne se sentía melancólica, recordaba aquellos momentos que junto al hombre