Sangre manchaba la blanca alfombra que se hallaba en el suelo y en aquellos desolados paramos gritos desesperados rompían el silencio de la noche. Un terrible forcejeo comenzaba entre dos hombres adultos mientras uno intentaba desesperadamente desarmar al otro. Un extraño intentaba escapar después de ver lo que había ocasionado, y el llanto desconsolado de un pequeño se ahogaba en los brazos protectores que trataban de darle consuelo.
—¡Maldito! ¿Qué es lo que has hecho? —
Bastián golpeaba sin