El cielo estaba nublado esa tarde, como anticipando la tormenta que estaba a apunto de llegar y de la cual, no se escaparía nadie. El sonido de aquella maquina que capturaba los latidos de un corazón, comenzaba a desquiciarla tanto como la aliviaba.
Una mano sostenía a otra, y Adalet miraba como su madre yacía recostada en esa cama de hospital, con todos aquellos aparatos conectados a ella. Ella ya lo sabía, que a la mujer que salvo su vida le quedaba poco tiempo, pero quizás, confiando en mila