La tensión en aquel sótano era bastante elevada, Carlo se mostraba furioso por estar atendiendo aquella llamada, mientras que Sophia se sentía la persona con más suerte en el mundo.
—Ya estoy enterado que tienes a mi esposa en tu poder, más precisamente en el sótano de tu mansión, si no quieres desatar una guerra la vas a liberar, porque te aseguro que soy capaz de ir a buscarla y acabaré con todo lo que se encuentre a mi paso, y desde luego que me quedaré con todos tus bienes —dijo Alessandro