El objetivo de la velada era aumentar el interés de Antoni por mí.
Eso lo tenía muy claro, y sabía que no lo iba a lograr si aparentaba ser una secretaria pobretona. En cambio, si no me asombraba con nada, si a sus ojos me veía como pez en el agua en donde quiera que me llevara, iba a asumir que estaba tratando, contra todo pronóstico, con una igual.
Esos solo eran suposiciones. Jamás imaginé lo que se avecinaba aquella noche. Cuando nos detuvimos frente al mar no lo comprendí. De hecho, me q