Capítulo 61
Antoni:
Siempre me gustó la casa de Sebastián y más aún cuando de pequeño me escurría por aquel portón gigante y entraba sin siquiera tocar la puerta. Aquella también fue mi casa. Aún sentía que lo era. Pero como si de una premonición se tratara, la madreselva que en su momento perfumaba y engañaba el pasillo de entrada, ahora esta estaba prácticamente marchita. Tan marchita como Leonor. Aquella mujer de carácter fuerte, que ahora yacía en una cama gigantesca como si el pasar del ti