Capítulo 66
He pensado mucho en la llegada de este momento. Nunca soporté las despedidas. Decir adiós duele, no decirlo, duele más aún. Recuerdo el día que me marché de casa con aquella maleta a cuestas y un niño en el vientre. Recuerdo que no pude despedirme de mis padres, que no pude despedirme de mi hermano, ni de mi casa o de mi pueblo. Años después la vida me lo volvió a hacer, no tuve la oportunidad de despedirme de mi padre o del Antoni que un día me amó. Y solo supe llenarme de odio y