Capítulo 45
—Tobi, ¿cuántas veces te he dicho que no te subas a ningún auto? ¿Y qué haces aquí si nadie te fue a buscar?
El niño miró el suelo con las mejillas coloradas. No lo quería regañar, pero era eso o dejar que dijera algo comprometedor.
—Como nadie fue a buscarme vine solo. Luego este señor me dijo que era tu amigo y creí…
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
—Oye, no seas dura con él. Solo es un niño. Es normal que haga travesuras…
Miré a Antoni sintiendo unos deseos de vomitar inmens