Capítulo 94: Miedo a perderla.
Él sonrió de medio lado, ocultando parte de la mucha inseguridad que sentía hacia la castaña y sus sentimientos.
—Eres tan mía, Arianna…— le dijo al tomar su rostro y volverla a besar.
Ella rodeó su cintura con sus largas piernas, sintiendo esa fuerte mirada de su esposo que la devoraba completa, y que le sacudía el alma, y luego, nuevamente, la besó; el mismo beso que se entrecortaría al escaparse de sus labios ahogados gemidos al seguir golpeando sus intimidades.
Gimió roncamente el rubio al