Capítulo 47: Sus deseos.
— Las ventas han bajado considerablemente y hemos perdido la oportunidad de conseguir el respaldo de los médicos de la ciudad que era lo único que nos podría haber dado credibilidad ante las sospechas de que nuestros químicos están envenenando el aire, ¿Qué piensa hacer señorita Urriaga para solventar estás perdidas? Su abuelo era un hombre intelectual y responsable y su padre por lo menos era responsable, esperamos lo mismo de usted. — dijo un viejo socio de Urriaga.
Mariana chocaba los dedos