Capítulo 108: Ansiedad.
Nelson apretó los dientes al mismo tiempo en que disfrazó su rabia con una sonrisa. Apretando el hombro de su abuelo a manera de disculpa, decidió que haría pagar a ese maldito Urriaga por haberle hecho eso a su querido abuelo.
— Con mucho gusto acepto el cargo de mi abuelo, y prometo que llevaré a esta compañía justamente a dónde tiene que estar. — prometió el joven de cabello negro y ojos grises.
El consultorio, al igual que el hospital estaba completamente lleno; el número de pacientes se había multiplicado de manera dramática desde que los vientos helados del invierno llegaron a Madrid. Eran apenas las 2 de la tarde y los médicos no se daban abasto; no habían camillas disponibles y aunque el medicamento era suficiente, no todos los pequeños pacientes estaban reaccionando favorablemente. Ramon suspiró cansado. Las inyecciones en ciertos pacientes y el plan médico diseñado por Arianna para este caso, habían resultado en una estrategia perfecta para aumentar considerablemente la posi