Capítulo 109: No un conformista.
El trayecto en auto fue lento. La lectura del testamento sería en la mansión Prego, el hogar de sus padres. Leonardo no se sentía preocupado, pero Renato sentía que el mundo lo estaba aplastando. Estacionándose casi al mismo tiempo, bajaron de sus respectivos autos y se miraron por un momento.
Zafiro y zafiro se enfrentaron, eran hermanos gemelos, idénticos en apariencia, pero tan distintos en personalidad, que no parecían tener aquel vínculo que caracteriza a los gemelos. Durante su infancia, habían sido los más unidos, nunca dormían lejos del otro, y se amaban de una forma tan pura y honesta, que parecía que aquel vínculo no iba a poder romperlo nadie. Sin embargo, las constantes exigencias de Ricardo, y la competencia que su aprobación desató sobre ellos, los había separado, al parecer, irremediablemente.
Acercándose a Renato, Leonardo le extendió la mano, sin embargo, esté la rechazó.
— Hoy sabremos, finalmente, a quien de los dos nuestra madre amo más, hermano. — dijo Renato con